Es un hecho que la tecnología también entró en el aula. Si deseamos motivar a los alumnos es imprescindible su uso en nuestra tarea docente. Nuestros niños, adolescentes y jóvenes han nacido dentro de la era tecnológica y no podemos concebir la educación que no incluya lo que ellos, con tanta soltura manejan. No saben TODO sobre las tecnologías, como muchos adultos creemos, necesitan de nuestra guía y de nuestro acompañamiento.
El desafío para el docente es ser capaz de conjugar un buen dominio de las tecnologías de aprendizaje y conocimiento, y la utilización de metodologías que promuevan un aprendizaje más reflexivo, colaborativo, autónomo y autoevaluativo del alumno. Para conseguirlo, el profesor debe creer en la efectividad de estas nuevas herramientas o materiales didácticos. Debe sentirse suficientemente motivado como para invertir tiempo y esfuerzo en su propia capacitación y posterior implementación aúlica.
La primera barrera que debe vencer el docente es el miedo que le produce lo novedoso. La segunda que la creo aún más difícil de vencer, es el miedo a reconocerse analfabeto tecnológico y como consecuencia de ello, capacitarse. Los cambios son vertiginosos y lo que aprendimos ayer hoy ya es obsoleto. El anquilosamiento de la formación continua docente es la tercera barrera que se debe sobrepasar. Muchos docentes no creen que deben seguir formándose, estudiando y adquiriendo nuevos conocimientos. Tomaron como meta el recibirse y pierden el gusto del aprendizaje.
Considero que las tecnologías son una herramienta que han modificado el modo de enseñar. Sólo quien tenga un espíritu ávido de conocimiento podrá integrar a sus clases del modo más conveniente del uso de las tic.
La caricatura de NIK es de lo más elocuente e ilustrativa.